jueves, 2 de junio de 2022

Episodio #6, Emergencia Humanitaria en Venezuela y la Fauna Silvestre: Diversidad biológica asediada. ¿Está El Ávila dentro de esta Crisis?. #02Jun


https://youtu.be/_SV01sSMb2w 

IG Live @movxea. 

Movimiento X El Ávila. Episodio 6:

Emergencia Humanitaria en Venezuela y la Fauna Silvestre: Diversidad biológica asediada. 

¿Está El Ávila dentro de esta Crisis?

La emergencia humanitaria en Venezuela está llevando a muchas personas a situaciones límite que los obligan a cazar animales para alimentarse, incluso aquellos que no se cazaban tradicionalmente.

¿Podemos pedirle a la gente con hambre que respeten a la biodiversidad?

¿Debemos cruzarnos de brazos y poner en riesgo a la biodiversidad venezolana?

¿Cuáles son las soluciones posibles?

¿Cuál es tu opinión ante esta situación?

En compañía de nuestro invitado: Dr. Alejandro Álvarez @clima21

Moderadora: Lic. Cristina Fiol

miércoles, 1 de junio de 2022

Emergencia Humanitaria en Venezuela y la Fauna Silvestre: Diversidad biológica asediada. Episodio 6, Live de IG @movxea. Jueves #02Junio

 _Emergencia Humanitaria en Venezuela y la Fauna Silvestre: Diversidad biológica asediada. ¿Está El Ávila dentro de esta Crisis?_

La emergencia humanitaria en Venezuela está llevando a muchas personas a situaciones límite que los obligan a cazar animales para alimentarse, incluso aquellos que no se cazaban tradicionalmente.

¿Podemos pedirle a la gente con hambre que respeten a la biodiversidad?

¿Debemos cruzarnos de brazos y poner en riesgo a la biodiversidad venezolana?

¿Cuáles son las soluciones posibles?

¿Cuál es tu opinión ante esta situación?

Sobre estos temas y el informe de Clima 21 del 18 de mayo de 2022 estaremos conversando en nuestro próximo Instagram Live en compañía de nuestro invitado:

Dr. Alejandro Álvarez @clima21
Moderadora: Lic. Cristina Fiol

!Te esperamos!

#DiversidadBiológica
#Conservación
#ParquesNacionales
#ElÁvila
#Caracas

Bosques, los nuevos indicadores de la salud humana

Estos ecosistemas, que cubren el 30 % del planeta y albergan el 80 % de la biodiversidad terrestre, son determinantes para el bienestar de los seres humanos. Paradójicamente, su destrucción, que en Colombia es de 500 hectáreas diarias, aumenta el riesgo de enfermedades zoonóticas e incluso se ha relacionado con problemas de salud mental.


Los bosques, que abarcan aproximadamente un tercio de la Tierra, han sido descritos como ecosistemas estratégicos por varias razones. Además de ser espacios de gran riqueza y diversidad de especies -concentran el 80 % de la biodiversidad mundial de plantas y animales-, son uno de los focos importantes para mitigar los efectos del cambio climático. Los bosques de la Amazonia colombiana, por ejemplo, pueden almacenar un promedio de 260 toneladas por hectárea de volúmenes de agua y carbono, como señala la bióloga Luz Marina Mantilla, directora del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi).

Lejos de impactar únicamente a quienes los habitan o a ciudadanos de regiones especialmente boscosas, la conservación o destrucción de estos ecosistemas está relacionada con la salud humana y del mundo. De acuerdo con el informe “La vitalidad de los bosques”, publicado por WWF, estos tienen tres funciones principales: provisionan agua y alimentos, previenen la propagación de enfermedades y reducen los factores de riesgo asociados a estas. Las funciones benefician a poblaciones rurales y urbanas por igual, con distintos grados de impacto, pero el mensaje es claro: a todos nos debería importar la conservación de estos ecosistemas, porque tendrá consecuencias para nuestra salud en general.

De hecho, según este último informe: “Además de la comida, combustible y fibra que los bosques dan, también actúan para regular los ciclos de agua y filtrar la polución del aire que afecta la salud humana de forma indirecta, pero sustancial”. Los impactos indirectos de la conservación de los bosques en la salud humana podrían verse, incluso, en la reducción de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, la diabetes o los problemas de salud mental, señalan estudios como el de “Relación entre respuestas fisiológicas y entornos físicos en los bosques”, publicado en la revista Landscape and Urban Planning.

Un primer nivel en el que los bosques impactan la salud humana es en la parte física. La Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios del Ecosistema (Ipbes) advirtió, en 2020, que el 70 % de las enfermedades emergentes y casi todas las pandemias de las que se sabe han sido causadas por microbios de origen animal. “Estos microbios ‘se desbordan’ debido al contacto entre fauna silvestre, ganado y personas”, indicó un informe realizado por esta plataforma. “Se cree que un estimado de 1,7 millones de virus desconocidos existen en huéspedes mamíferos y aviarios. De estos, entre 631 y 827 mil podrían infectar a los humanos”, puntualizan.

Aunque las pandemias tienen su origen en estos microbios, transportados por animales, su emergencia es causada exclusivamente por las actividades humanas, como el cambio en el uso de los suelos, la expansión de la frontera agrícola o el consumo de animales. Estas son algunas de las mismas actividades que causan pérdida de biodiversidad o cambios en el paisaje. Una cadena de factores que, si se suman, aumentan las consecuencias sobre nuestra salud. “Por ejemplo, muchos hongos están de cierta manera en el suelo de los bosques, y cuando esos suelos son explotados, las especies de hongos o bacterias cambian sus condiciones y se convierten en plagas”, explica Luz Marina Mantilla.

Otro efecto que puede impactar claramente a las poblaciones urbanas, son la calidad de aire y la regulación de aguas lluvia, que es impulsada desde los bosques por los vientos. De hecho, según un informe de 2018 de La Comisión Lancet sobre la contaminación y salud, la polución es la mayor causa medioambiental de muertes y enfermedades a nivel mundial.

Además de esto, hay una serie de beneficios particularmente relacionados con lo urbano, que tienen que ver con la reducción de factores de riesgo asociados con enfermedades no transmisibles, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares y la salud mental. Aunque los estudios sobre los efectos que tendrían los bosques en estas enfermedades aún se siguen explorando, la evidencia indica que la exposición a estos ecosistemas impactaría positivamente el sistema inmune, la presión arterial, la glucosa y las hormonas que causan estrés. Algunos hallazgos de un informe de Biodiversity and Health in the Face of Climate Crisis apuntan a que las características del entorno de los bosques sería una de las claves de la mejoría de la respuesta cardiovascular. También indican que la reducción del ruido sería uno de los factores beneficiosos para los indicadores de salud. (También puede leer: ¿De dónde viene mi comida? La pregunta que ayudaría a mitigar el cambio climático)

Pero los beneficios de los bosques en la salud humana no solo tienen que ver con la parte física, sino con la salud mental. Aunque la evidencia en este campo es más reducida, un reporte de este último informe analizó 24 estudios acerca del tema, y concluyó que la mayoría de estos encontraron una o más asociaciones positivas entre la biodiversidad e indicadores de buena salud mental. La abundancia de biodiversidad se resaltó como una variable importante en los hallazgos de los estudios.

Por eso la deforestación es una de las grandes amenazas que enfrenta el planeta, ya que provoca una serie de implicaciones negativas para la salud de las personas en diferentes escalas espaciales y temporales. A comienzos del año pasado, WWF señaló que en el mundo hay 24 lugares altamente amenazados por la deforestación, entre los que están la Amazonia colombiana y el Chocó Darién, de Colombia y Ecuador.

“Cuando uno deforesta un área, si es de una gran cantidad de árboles, se emite carbono hacia la atmósfera, lo cual tiene una injerencia crítica sobre el clima”, agrega la bióloga Mantilla. Ante esto, la meta de los países debe ser restaurar los bosques para mantenerlos de pie. Esto no solamente asegurará la conservación del hábitat de miles de especies, sino que también evitará la degradación de los paisajes rurales y urbanos, indica la directora del Sinchi. En el marco de la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26) el año pasado, más de 140 países -incluyendo Colombia- se comprometieron a detener la deforestación para 2030. Y es que, desde 1990, el área de bosques primarios se ha reducido en 81 millones de hectáreas en el mundo. Aunque hay buenas noticias: durante la pasada década, entre 2010 y 2020, la tasa de pérdida de bosques se redujo a más de la mitad, en comparación con el período entre 2000 y 2010.

¿Cuál es el panorama en Colombia?

En Colombia, los bosques abarcan más de la mitad del territorio, haciéndolo el tercer país suramericano con mayor área de bosques. Este cuenta con seis tipos de bosques, entre los que están el bosque andino, bosque subandino, bosque húmedo, bosque húmedo tropical y el bosque seco tropical. Pero el pasado 22 de marzo, la Contraloría advirtió que, anualmente, el país está perdiendo unas 170 mil hectáreas anuales por la deforestación. Esta cifra representa 500 hectáreas perdidas cada día, principalmente por la praderización o las malas prácticas de ganadería extensiva. Según el más reciente informe del Ideam al respecto, durante 2020, el 70 % de la deforestación del país se concentró en los departamentos de Meta, Caquetá, Guaviare, Putumayo y Antioquia.

En ese mismo año, el Instituto Alexander Von Humboldt advirtió que el 45% de las especies endémicas de árboles que hay en Colombia (566), están en riesgo de extinción. Según la más reciente Actualización de la Lista Roja de los Ecosistemas Terrestres de Colombia, elaborada por este Instituto en 2017, dos de los seis tipos de bosque con los que cuenta el país estaban en estado crítico de extinción. Estos eran los del bioma de bosque seco tropical y áreas de bosque húmedo tropical del piedemonte de los Llanos Orientales.

Aunque los datos de deforestación en Colombia para 2021 no están disponibles, Luz Marina Mantilla estima que el país reducirá esta problemática a largo plazo. La Contraloría, por ejemplo, calcula que la deforestación en el país se reducirá un 30 % para este año. Hay algunos ejemplos en regiones de la Amazonia colombiana que soportarían esto. Por ejemplo, la bióloga Mantilla señala que los habitantes de la Amazonia suscritos a los acuerdos voluntarios de conservación y no deforestación están conservando cerca del 85 % de lo que se comprometieron. (Le puede interesar: El Espectador ahora se imprime en papel de bagazo de caña de azúcar)

La clave es que distintos sectores de la sociedad se articulen en torno a la conservación y restauración de los bosques. “No vamos a lograr frenar la deforestación solo con políticas, sino que también hay que involucrar a la gente, tener recursos e impulsar a gente capacitada para entender cómo tienen que ser esas posibles soluciones para restaurar los bosques”, lo resume Mantilla.

Por ejemplo, la estación experimental El Trueno en el departamento del Guaviare, liderada por el Instituto Amazónica, siembra más de 500 mil árboles al año, de la mano de las comunidades del lugar. El enfoque en la siembra y aumento en las escalas de restauración es clave en el país, opina Luz Marina Mantilla, ya que es una actividad que involucra a diferentes sectores de la sociedad.

Junto a estas acciones, las personas también pueden ser “portadoras individuales de los cambios”, indica la bióloga, por medio de transformaciones en hábitos de consumo o siendo más conscientes de la sostenibilidad. En la cotidianidad, esto implicaría revisar que los productos que consumimos estén asociados a campañas de no deforestación o comprar productos forestales no maderables, es decir, productos que vengan naturalmente de los bosques, pero que no contengan o sean de madera.

lunes, 30 de mayo de 2022

La restauración de hábitats degradados podría absorber 300 millones de toneladas de CO2 al año

La futura ley de restauración europea busca dar solución al rápido deterioro de los ecosistemas comunitarios y los impactos del cambio climático. Sin embargo, se necesita una ley que establezca objetivos legalmente vinculantes.

La restauración de hábitats degradados contra las crisis del clima y la biodiversidad / Foto: Rafael Bastante - EP

La restauración de hábitats degradados podría absorber 300 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, es decir, una cantidad similar a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de España, según se desprende de un informe de WWF que muestra el importante efecto de restaurar ecosistemas sobre el cambio climático.

Objetivos legalmente vinculantes

A menos de un mes de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, presente la ley de la UE para restaurar la naturaleza, WWF ha presentado este estudio, encargado por la organización y realizado por el Instituto de Política Medioambiental Europea (IEEP).

Según WWF, la futura ley de restauración europea busca dar solución al rápido deterioro de los ecosistemas comunitarios y los impactos del cambio climático. Sin embargo, para impulsar este cambio se necesita una ley que establezca objetivos legalmente vinculantes. Por ello, WWF pide a la UE que se comprometa a restaurar, al menos, el 15% de la superficie terrestre y marina para 2030, lo que significaría restaurar 650.000 km2 de tierra, 1.000.000 km2 de áreas marinas europeas y 178.000 km de río.

El estudio alerta sobre la urgencia de adoptar medidas de restauración, ya que algunos hábitats tardarán décadas en recuperarse y restablecer el ciclo del carbono. "Hay que acelerar la restauración, tanto para asegurar la mitigación y adaptación de los ecosistemas al cambio climático como para frenar la pérdida de biodiversidad y que se convierta en una prioridad inmediata. Las Naciones Unidas declararon la Década de la Restauración para llamar la atención sobre la urgencia de redoblar los esfuerzos para recuperar espacios valiosos de nuestro planeta antes de 2030", explica Diana Colomina, coordinadora de Bosques de WWF España.

Bosques y los humedales

El informe concluye que los bosques y los humedales son los ecosistemas cuya restauración resulta más eficaz en cuanto a la captación de carbono. En la Unión Europea, esto incluye bosques como los hayedos y la taiga occidental y humedales como las turberas, afirma WWF, que pide a la Comisión Europea que cumpla con su promesa y publique una propuesta legislativa ambiciosa durante el mes de junio ya que, a su juicio, la restauración de la naturaleza puede cambiar las reglas del juego contra las crisis del clima y la biodiversidad "pero solo si es ambiciosa, creíble y oportuna".

miércoles, 4 de mayo de 2022

Bomberos Forestales, salvaguardan nuestros espacios naturales

Bomberos Forestales del Cuerpo de Guarda Parques

En diciembre de 1998 un gran incendio consumía una vasta extensión de bosque en la cercanía de Linton, Victoria, en Australia, para combatirlo fueron llamados y desplegados funcionarios y voluntarios de los Bomberos Forestales de zonas cercanas al incendio.

Tras un cambio repentino de viento dos escuadrones quedaron atrapados por el fuego falleciendo 05 de ellos, En su honor y en el todos los Bomberos Forestales se inició una campaña que eligió el 04 de mayo día de San Florian su Santo Patrono, como el día para honrar a los valientes que conforman las Brigadas de Combate de Incendios Forestales alrededor del mundo.

En Venezuela, el Ing. José Rafael García Acosta (1926-2020), creador del cuerpo de guarda parques, y del cuerpo de bomberos forestales, introdujo la profesionalización en la prevención y el combate de incendios forestales, vale recordar que casi pierde la vida sofocando un incendio en el parque nacional El Ávila en 1964, que le dejó secuelas físicas permanentes, fundador del Servicio de Parques Nacionales de Venezuela y su director por 30 años consecutivos.

Ing. José Rafael García

En paralelo desde los años 60, se conformaron varias organizaciones voluntarias, como los Bomberos de la UCV, Brigada Traga Humos de Caracas, La Brigada Traga Humo del Ministerio de Agricultura y Cría (MAC), Traga Humos de Palmarito en Aragua y muchas otras, innumerables personas y organizaciones dedicadas a la protección de los espacios naturales.

Los Bomberos Forestales se definen en nuestra legislación como especialistas en la prevención, protección y administración de emergencias en áreas verdes, Parques Nacionales y Áreas Bajo Régimen de Administración Especial.


Los incendios Forestales azotan cada año nuestros espacios naturales; por ejemplo, según cifras del Ministerio de Ecosocialismo, entre diciembre 2021 y enero 2022 se reportaron 509 Incendios Forestales afectando 4.311 hectáreas; 165 de estos incendios se desarrollaron dentro del Sistema de Parques Nacionales incluyendo nuestro querido Ávila o P.N Waraira Repano.

Es importante mencionar que, en nuestra legislación desde la Constitución, Ley Forestal de Suelos y Agua, Ley Orgánica y Ley Penal del Ambiente, Ley de los Cuerpos de Bomberos y otras, hay un amplio marco legal que define claramente las responsabilidades del estado y de los ciudadanos en la protección de los espacios naturales y la prevención de Incendios Forestales.

No hay mayor homenaje a nuestros Bomberos Forestales en su día, que invertir en su capacitación, dotación, equipamiento y salarios justos.

lunes, 2 de mayo de 2022

Una de cada cinco especies de reptiles está en peligro de extinción

Una evaluación exhaustiva de más de 10.000 especies revela por primera vez que más del 21 % de los reptiles están amenazados, sobre todo debido a la pérdida de hábitat por la tala, la agricultura y ganadería, el desarrollo urbano y las especies invasoras. Los cocodrilos y las tortugas, en peligro por la caza, requieren esfuerzos urgentes de conservación

El gavial es uno de los reptiles más amenazados / Foto: Pixabay

Aves, anfibios y mamíferos ya han sido evaluados para conocer su estado de conservación y así establecer estrategias para evitar su extinción según los criterios de la Lista Roja de Especies Amenazadas. No ha ocurrido lo mismo con los reptiles, de los que se desconocían hasta ahora la situación de la mayoría de sus especies.

Los cocodrilos y las tortugas se encuentran entre las más amenazadas, con un 57,9 % y un 50 % de las evaluadas, respectivamente

Las principales razones son que se requieren muchos esfuerzos para evaluar las miles de especies de reptiles, y una cantidad sustancial de financiación. “En nuestro estudio casi resultó ser un reto; muchos financiadores favorecen los proyectos sobre especies más carismáticas como las aves o los mamíferos”, señala a SINC Bruce E. Young, zoólogo y científico en NatureServe.

Junto a más de 900 investigadores de 24 países, el experto ha realizado la primera evaluación global de estos animales analizando 10.196 especies de tortugas, cocodrilos, lagartos, serpientes y tuátaras –el único miembro vivo de un linaje que evolucionó en el periodo Triásico hace unos 200-250 millones de años–. El trabajo, publicado en la revista Nature, demuestra que más del 21 % de todas ellas están amenazadas de extinción en el mundo.

Los investigadores de NatureServe, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés) y Conservation International descubrieron que, al menos, 1.829 de las especies estaban en peligro de extinción –clasificadas como ‘vulnerables’, en ‘peligro’ o en ‘peligro crítico’–. Los cocodrilos y las tortugas se encuentran entre las más amenazadas, con un 57,9 % y un 50 % de las evaluadas, respectivamente.

“Más de 400 especies están en la categoría más amenazada: ‘en peligro crítico’. Algunos ejemplos son el gavial de la India, la tortuga gigante de Santiago (una de las tortugas de las Galápagos), el camaleón de nariz extraña y el lagarto gigante de Tenerife”, anuncia a SINC Young.
Lagarto gigante de Tenerife. / Siegfried Troidl

Tala forestal y otras amenazas crecientes

Los resultados, detallados para cada especie en la Lista Roja de la UICN, muestran qué especies están amenazadas, dónde se encuentran y qué amenazas son las más importantes para cada una de ellas.

Aunque la mayoría de los reptiles vive en hábitats áridos como los desiertos y los matorrales, la mayoría de las especies se encuentran en hábitats boscosos, donde sufren amenazas

Así, según la investigación, las principales amenazas son la pérdida de hábitat debido a la tala y la transformación hacia la agricultura y la ganadería. Aunque la mayoría de los reptiles vive en hábitats áridos como los desiertos y los matorrales, la mayoría de las especies se encuentran en hábitats boscosos, donde sufren amenazas.

El estudio revela así que el 30 % de los reptiles que viven en los bosques están en peligro de extinción, en comparación con el 14 % de los reptiles que lo hacen en hábitats áridos.

“En general, las inversiones en la protección de los bosques, sobre todo los tropicales, serán las que más repercusión tengan, ya que son los hábitats donde se da el mayor número de reptiles amenazados”, indica el investigador.

Por otra parte, los reptiles se enfrentan a otros peligros como la presencia de especies invasoras (como los depredadores introducidos en las islas) e incluso el comercio ilegal de especies. Los cocodrilos y las tortugas están más en peligro por la caza.

“El comercio ilegal amenaza con reducir a tamaños de población muy pequeños algunas especies, especialmente tortugas y cocodrilos. Por definición, el comercio ilegal no está regulado y, por tanto, no hay controles cuando las especies se vuelven muy escasas”, lamenta el experto.

Las zonas con las especies más amenazadas son el Caribe, el norte de los Andes, África occidental, Madagascar y el sudeste asiático

El estudio subraya, además, que las zonas con las especies más amenazadas son el Caribe, el norte de los Andes, África occidental, Madagascar y el sudeste asiático.

Liolaemus melanops, una especie de lagarto que se encuentra en Argentina. / 
Patagonian Herpetology Group - L.J. Avila

Protegidos indirectamente

Al no existir anteriores evaluaciones de estos vertebrados, los científicos se mostraron preocupados de que los reptiles estuvieran pasando desapercibidos en la red de seguridad para la conservación. Sin embargo, lo que descubrieron es que “si se protegen los lugares donde conviven muchas aves, mamíferos y anfibios amenazados, entonces se protegerán simultáneamente muchos más reptiles amenazados de lo que cabría esperar por casualidad”, confiesa Young.

Si se protegen los lugares donde conviven muchas aves, mamíferos y anfibios amenazados, entonces se protegerán simultáneamente muchos más reptiles amenazados de lo que cabría esperar por casualidadBURCE YOUNG, NatureServe

De este modo, la investigación permitió descubrir que la mayoría de las áreas protegidas creadas pensando en las aves, los mamíferos y los anfibios probablemente han ayudado a proteger también a muchos reptiles amenazados. Por ello, “la situación es menos grave de lo que podría ser”, asevera el experto.

“Es una buena noticia porque los amplios esfuerzos para proteger a los animales más conocidos han contribuido probablemente también a proteger a muchos reptiles. La protección del hábitat es esencial para proteger a los reptiles, así como a otros vertebrados, de amenazas como las actividades agrícolas y el desarrollo urbano”, apunta Young.

El estudio también destaca lo que podemos perder si no protegemos a los reptiles. Si cada uno de los 1.829 reptiles amenazados se extinguiera, perderíamos un conjunto de 15.600 millones de años de historia evolutiva, incluidas innumerables adaptaciones para vivir en diversos entornos.

Por eso, los científicos subrayan la necesidad de redoblar los esfuerzos mundiales para conservarlos. Pero dado que son animales tan diversos, se requiere un plan de acción multifacético para proteger todas estas especies, con toda la historia evolutiva que representan. Algunas especies, como los lagartos endémicos de las islas, amenazados por los depredadores introducidos, y las que sufren un impacto más directo del ser humano, urgen medidas de conservación urgentes y específicas.

Quilla de Ceilán, una especie vulnerable endémica de Sri Lanka. / Johannes Els

Foro via Zoom, El Ávila y el diseño sustentable con Bambú: retos y mitos a superar. #22Seg

https://youtu.be/AJu-NwerqzI Invitada: María T. Novoa de Padrón Arquitecta, Profesora de Diseño, cocreadora del Taller Bambú Moderadora:...